Coordinadora local en Cusco IDL – CBC
Los temas centrales para las mujeres en el Cusco o en cualquier parte son el de la violencia, el de la salud sexual y reproductiva, la generación de trabajo y el de su participación ciudadana. La novedad no es que estos temas se discutan, como ocurrió en el Encuentro Provincial de Mujeres del Cusco, sino que no se queden pintados en el papel. Y eso es lo que está ocurriendo: se han plasmado en programas y propuestas de alcance regional.
********
Desde hace aproximadamente dos años, el Gobierno Regional, a iniciativa de organizaciones de mujeres e instituciones que trabajan con ellas, implementa políticas públicas en favor de las mujeres. Se ha formado una gerencia de desarrollo social, un consejo de la mujer, y se ha aprobado un plan regional de igualdad de oportunidades. Todo el peso y preocupación que se merecen las mujeres lo tienen ahora, pero no fue con varita mágica ni por influencias chamánicas. Casi se quedan en el tintero y en bonitos enunciados la aprobación el plan de igualdad de oportunidades y la gerencia de la mujer. Pero el movimiento de mujeres hizo presión y luego de diversas marchas, manifestaciones, pronunciamientos y la sustentación de propuestas ante el Consejo Regional del Gobierno Regional, el mes pasado se aprobó este señor plan que abarca hasta el año 2015.
También debemos decir que hubo una intención y un esfuerzo de instituciones como el Centro Bartolomé de las Casas y el Instituto de Defensa Legal que estuvieron detrás, como pulga en la oreja.
Un parto difícil que ha demorado dos años y que ya tiene varios hijos en su haber: Para empezar, se ha aprobado y lanzado el Allin Kausay que en castellano es el Programa Regional Contra la Violencia Hacia la Mujer del Cusco, adaptado a la realidad de ese departamento donde dos de cada tres mujeres son maltratadas. En él participa el estado y la sociedad civil, con su paquete de iniciativas.
Además, ya se inició uno de los proyectos centrales del Programa, que busca mejorar la atención que brindan los servicios comunitarios de justicia a las mujeres campesinas víctimas de violencia. Para esto la justicia comunitaria es el punto medular y debe ser apoyada en varios aspectos; uno de ellos es que debe mejorar su coordinación con la justicia estatal: Todo para beneficiar a las mujeres del campo.
Tampoco se han olvidado de los derechos sexuales y reproductivos de los adolescentes, sobre todo de la prevención de los embarazos y el contagio del VIH. Para ellos funciona el Plan Regional por la Niñez y la Adolescencia (PRANA).
Esta persistencia y compromiso han permitido que casi la totalidad de los programas y proyectos mencionados hayan sido elaborados y aprobados. Luego, cuando se ejecuten, deben tener una característica esencial: deberán ser participativos. Como consecuencia, el contenido de los mismos resulta bastante innovador, pues incluye como ejes transversales y centrales las perspectivas interculturales y de género, no incluidas en otros planes similares. Es un desafío si consideramos el contexto, caracterizado por la discriminación, el machismo y la violencia institucionalizados. Otro desafío es el del proceso, que debe mantener su carácter participativo y consensuado entre la población, las instancias estatales y los gobiernos regional y locales. ¿Es entonces posible que logren implementar una política pública con estas características? Pues será un proceso sumamente interesante, cuyos logros y dificultades merecen seguir siendo observados.
(Ver: http://www.revistaideele.com/node/436)
No hay comentarios:
Publicar un comentario