A finales del pasado año, durante mi estancia en la Prisión de Topas, conocí a Federico, un hombre que quería morir después de haber matado a la mujer que tanto amaba. También supe que, familiares y amigos que tanto querían, también, a la mujer que mató Federico, lo querían matar. Recordé el Informe sobre Violencia y Salud de la OMS y todo cuanto había leído sobre los hombres que matan a la mujer que tanto aman y después se suicidan. Le explique a Federico, que se podía prevenir y evitar que otros hombres mataran a “quien tanto aman”, si se averigua cómo interrumpir el “mecanismo” que se pone en marcha , en la mente de los hombres como Federico, cuando la idea de matar empieza a ser lo que les mueve. Federico : – le pregunté – si hubiera habido un teléfono al que llamar y pedir ayuda para interrumpir el mecanismo, ¿ crees que es posible que no la hubieras matado?. “No lo sé” dijo. Le respondí “ quienes están investigando esto pueden llegar a saberlo, pero necesitan tu colaboración, piénsalo”. Las puertas de las celdas se cerraron, como todos los días, a las 8,30 de la tarde y no pudimos seguir hablando hasta que, 12 horas mas tarde, se volvieron a abrir. Federico me dijo “ quiero colaborar en esas investigaciones. Si con ello se logra evitar la muerte de otra mujer, aunque solo sea una, ya tiene sentido mi vida en prisión y cumpliré las penas”. Le pedí autorización para publicar lo que habíamos hablado y me dijo “hazlo por favor”.
María José Blanco Barea
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario